Mauricio Macri comenzó a delinear su candidatura presidencial de cara al 2011. Así lo confirmó el actual Ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, quien en declaraciones a la agencia Télam, dijo que "sin dudas, Mauricio Macri será candidato en las próximas elecciones presidenciales".
Quienes compartimos este espacio de expresión, sabemos que la posibilidad es ambiciosa, pero posible. Las desprolijidades sobre las decisiones que tomó la política local durante las últimas décadas han sido tantas y demasiado costosas que nos permiten soñar con un cambio positivo a corto plazo, que definitivamente enderece los destinos de un país que nunca termina por salir a flote.
Sin embargo, el principal obstáculo que debe enfrentar Mauricio Macri, nada tiene que ver con los candidatos que propondría el oficialismo o los principales referentes de los demás partidos políticos, sino que el principal enemigo al que se enfrenta el PRO, es el prejuicio colectivo surgido desde la simpleza que nace en el desconocimiento y la desinformación.
A diario, me cruzo con gente que sufre del síndrome anti-Macri. Una patología originada a partir de la guerra dialéctica que fomenta el oficialismo y ciertos medios de comunicación que resultaron ser más papistas que el Papa. Los detractores sin causa, se impregnaron de un ficticio sermón a fuerza de escuchar tanta falacia televisiva y radial que machaca y machaca un argumento infectado de mentiras que lamentablemente, los cómodos repiten multiplicando un discurso endeble, lapidario y ajeno, que jamás comprobarán porque, sencillamente, son falsos.
Pero tengo una buena noticia, hay cura.